HISTORIAS DE LA DONCELLA: UNA VIDA SIN FIN
DEL CORAZON DE
Adolorido está el corazón de la doncella, ha sufrido tanto que tiene la fe en los hombres, totalmente perdida, no puede confiar por completo sino en su heredero pues finalmente, es el que ella ha cuidado desde su vientre.
La han dañado, el Caballero de
Pasados cuatro otoños llego el desgarrador y torpe plebeyo que la llevo a su ruina total, la degrado, la ensucio, la mancho, le destrozo su corazón y le vulnero su mente, pese a que ella jamás lo amo verdaderamente, el decidió tomarla en medio de su embriaguez, la maceró hasta el cansancio de todas las formas posibles y le daño sus entrañas, por eso le fue siempre tan difícil permitir que su vientre floreciera y perdió a dos de sus frutos amados. Sin embargo de forma tonta fue su esposa durante cinco años, a su lado, en una mazmorra vivió y casi muere, le dejo tres hijos, dos fallecidos y el heredero de su alma.
Luego pasaron sin pena ni gloria uno que otro señor, pero ella aún con su alma consternada no quiso ceder a ninguno para no volver a sufrir; hasta que llego, el caballero nada noble de armadura negra, aunque corto de estatura, era hábil usando las palabras del sabio Salomón y así logro conquistarla desde la razón; esto fue antes de
A los pocos soles caídos, llego como siempre el caballero de brillante armadura y mente lucida declamándole su irreflexiva juventud al lado de la casi madurez de la doncella, desde que la vio aquella mañana de seis primaveras anteriores, le declaro su amor, pero ella no puede amarlo, pese a que le conquista su mente, es demasiado joven y ella sabe que merece encontrar y vivir mucho más de lo que ella puede brindarle. Por eso lo deja libre, pero se deleita en la confusión de su mente. Es una clase rara de amor pero si le siente amor, no es amor movido por la simple pasión, es amor calmado, reflexivo, inteligente y tierno.
Y por error, un mes de mayo él, Barba Roja, el más bello de en su físico, de voz gruesa, conquistador innato de cuanta doncella, señora, señorita en fin cualquiera que se le cruzara, le llego a su mente y corazón. Le hizo dudar días y noches se adueño de sus seños, la conquisto pero el ya tenía una hermosa y joven dama que era su dueña.
Pese a esto le confesaba de manera clandestina su amor y deseos a la doncella. Ella entre adormecida y atribulaba sin decir no, tampoco le decía por completo que si, el sentir era compartido pero prohibido.
Jamás pasaron de un tierno y fuerte abrazo o un dulce beso en la mejilla o en la frente pero eso les bastaba para saber que aun existía pese a la distancia el sentimiento más fuerte que pudiese unir a un varón con una doncella. Irrealizable pero cierto, seguía viviendo hasta que ella cansada de no poder vivir a plenitud sus sentimientos decidió dejarle; además que no le intereso nunca ser una simple concubina.
Sumida en la soledad permanente seguía su camino la doncella hasta que apareció un ser casi irreal, de una manera casi fantasmagórica, el de nombre Samuel como el rey de la antigüedad, ella le puso una armadura verde para que representara sus esperanzas perdidas, parecía mandado a hacer a la medida, sus ojos no lo han visto, sus manos no lo han tocado, sus labios no lo han besado, pero sin entender como ni cuando este caballero, que el mismo se atribuye el título de príncipe, se adueño del corazón de la sufrida doncella.
A ella no le importa si tiene o no posesiones o linaje en verdad, si es alto o no, si tiene cabello o lo perdió en la locura de su vivir, si a las otras cortesanas les resulta atractivo o no. Para ella es el único que en todos sus días de existencia ha logrado dominarle, de pensamiento, de acción y de emoción. El empezó la carrera de forma desenfrenada y ella entre asustada y complacida se dejo llevar. Ahora el ha bajado su ritmo y ella tiene temor de que la desprecie por su falta de belleza, o por su lejanía de los placeres del mundo, o por ser tan diferente al resto de doncellas que le pudieron haber complacido en su pasado; o porque su juventud no le lleven a ser comprensivo en la tarea de ayudarle a borrar el maldito pasado que no la quiere dejar vivir un mejor futuro.
El le desnuda su mente y corazón sin tocarla, le lleva al clímax mental sin un roce siquiera, sin embargo ella aún se niega a creer que exista tanta belleza interior en un hombre y tal vez lo más doloroso, que sea para ella. Esta invadida de incredulidad y lo más probable es que el caballero de la verde armadura decida abandonarla pronto para buscar alguna cortesana que comparta los mimos espacios que le deleitan a él y a sus amigos.
Y como siempre en todas sus grandes y pequeñas batallas ella estará sola…
